1. La soberbia no lleva a ninguna parte. Es una de las peores sensaciones que se pueden tener, solo te lleva al enfado máximo y a sentir una rabia intensa hacia alguien. Con este sentimiento la única persona que se ve perjudicada es uno mismo porque los demás, o en concreto la persona que te ha hecho sentir eso, puede que ni se haya dado cuenta de como estas. Conclusión: es una manera de amargarte el día sin que nadie a su alrededor se percate y de quedarte más solo que la una.

3. Los celos matan la pareja. No lo entiendo de ninguna de las maneras. Creo firmemente que los celos surgen de la inseguridad de las personas y que de ahí es donde nace el miedo a perder a la persona que quieres, a creer que en cualquier momento se va a cruzar alguien en su vida que le parezca mejor y te va a dejar. Nunca he sido celosa y no creo que lo sea. Por supuesto hay casos excepcionales pero por regla general no. En cambio si he sufrido los celos en mis carnes y puedo asegurar que es una manera muy efectiva de matar el amor. Hay que ser más seguros de uno mismo y tener confianza en la persona con la que estamos compartiendo nuestras vidas, porque sino quisiera estar con nosotros... no estaría.
malo es el rencor, y de esto sí que he pecado en muchas ocasiones, aunque ahora estoy empezando a controlarlo porque es un poco como la soberbia, algo que sientes sólo tú, que el que ha causado ese rencor puede que ni lo sepa, y si lo sabe... puede que le de igual y que siga siendo feliz. Es una tontería amargarte por cosas que han pasado y que no tienen solución porque no se puede volver atrás, mejor perdonar y seguir para delante. Por supuesto todo esto depende de lo que te hayan hecho, pero normalmente es algo que se puede superar, aunque seguramente nunca se olvide ese daño, pero no compensa en absoluto estar toda la vida con ese rencor en el corazón.
5. La sinceridad no siempre es buena. Eso también lo he aprendido en mis propias carnes. Siempre he ido de frente, defendiendo lo que a mi me parecía que debía defenderse, montando en cólera cuando he visto alguna injusticia y decirlo siempre, hablar a las claras sin saber callarme porque sino explotaba. ¿ Y a dónde me ha llevado eso ? A tener enfrentamientos cuando los demás, que antes opinaban lo mismo, se callaban como si de repente Úrsula, la bruja de la Sirenita, les hubiera robado la voz. También me ha llevado a dejar personas en el camino, que desde luego no eran amigos de verdad, pero en ocasiones es mejor respirar tranquilamente y mirar para otro lado porque al final quien sale perjudicado es el sincero y el que va de frente.

7. Los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano. Otra verdad como un templo, Sí Señor. Conocidos y amiguetes podemos tener muchos. Gente con la que salir, ir a cenar, ir de viaje... Pero amigos de verdad, de esos que saben hasta los detalles más escabrosos de tú vida, esos a los que llamarías en tus peores momentos y sabes que van a estar siempre disponibles para ti, esos que te van a defender ante terceros aunque esos mismos lleven la razón sólo para sacar la cara por ti aunque luego en privado te echen la bronca porque lo has hecho mal... De esos hay 2 y si tienes mucha suerte 5, pero no más. Pero no creáis que eso es un motivo de tristeza, sino todo lo contrario, es un motivo de alegría porque más vale tener pocos de verdad que muchos de mentira.
8. Las quejas constantes aburren. Lo sé porque cuando escucho que alguien no para de quejarse no sólo me aburre si no que acaba con mi paciencia, sobre todo cuando en ocasiones son quejas absurdas sin ningún fundamento. Por eso mismo yo intento siempre quejarme menos porque siempre he sido de sacarle punta a todo y encontrar siempre algún motivo para queja, y estoy consiguiéndolo porque ahora soy mucho más tolerante y decidido pasar muchas cosas por alto cuando antes no hubiera sido tan transigente.
9. La intolerancia va en contra del futuro. Y lo peor es que lo tengo en casa y no me gusta nada. Cuando me refiero a mi casa no estoy hablando de mi familia sino de mi novio. Creo que pocas veces he conocido a alguien tan intolerante como él. Bueno pensandolo bien le conozco a él y a mi mejor amigo. Anda que no he tenido " discusiones " con él en la Universidad porque decía cada barbaridad que de ninguna manera se podía pasar por alto. Aún así les quiero mucho a los dos pero eso no quita que el ser intolerantes no sólo no les vaya a llevar a ninguna parte sino que en ocasiones responde simplemente a una manera de pensar un poco arcaica y en ocasiones machista.

Al final me he extendido más de lo que me hubiera gustado, pero es que cuando me pongo a escribir sin pensar acaban saliendo cosas de estas, largas y extensas, pero es lo que hay. Por supuesto hay más cosas que he aprendido y puede que hasta pudiera escribir otro decálogo, pero eso ya para otro día.